
comenzar

Antes fuimos leyenda.
Hoy tenemos nombre.
Entre figuras errantes
y cielos sin término.




No todo empieza con una respuesta.
A veces empieza con algo que todavía no está bien.
Durante años, la casa trabajó en silencio: dibujando, probando, descartando y empezando de nuevo.
Hubo cosas que casi funcionaron. Otras que no debieron salir.
Seguimos buscando.
Lo que siguió fue aprender a reconocerlo.
Asgardian Club no fue hecho para todos.
Arde como esos fuegos que se miran de lejos.
Porque no todo lo que se ofrece a la mirada se entrega a las manos.
Algunas cosas se contemplan. No se poseen.
Como aquella mesa servida, donde sentarse cerca nunca fue lo mismo que pertenecer.
Desde entonces, la historia no se repite, se reconstruye.
Y lo que permanece no siempre fue intacto.
Había caminos más cortos, pero ninguno nos llevaba a donde queríamos llegar.
Por eso elegimos demorarnos antes que entregar algo a medias.
Todo empieza roto.
No empezó con una gran respuesta. Empezó con una prenda que no estaba bien.
No nos quedaba como queríamos.
La tela era demasiado fina.
La forma no decía lo que debía.





